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La pérdida de empleo no es sólo una cuestión económica, puede llegar a convertirse en un trastorno psicológico y afectar gravemente a la personalidad del sujeto que sufre el desempleo. Así lo explica el profesor José Buendía en su libro El impacto psicológico del desempleo.
Recientemente el Banco de España ha publicado los datos de morosidad de los créditos concedidos por bancos, cajas y cooperativas que operan en nuestro país a empresas y particulares, y el dato no puede ser más preocupante, a mediados de año la tasa alcanzaba un 5,394%, la cota más alta desde el año 1995.
Alrededor de 40.000 autónomos se ven obligados a cerrar sus negocios cada mes. Esta es la dura realidad de uno de los sectores más castigados por la difícil situación económica por la que atraviesa nuestro país desde hace unos años.
La empresa especializada en gestión de recursos humanos Adecco ha realizado un estudio sobre el comportamiento de 600 empresas en estos tiempos de crisis y el 72,1% de las encuestadas reconocen que emplean el “outsourcing” como consecuencia de la difícil situación por la que atraviesa nuestra economía.