No es nada fácil desarrollar la actividad laboral diaria cuando el virus de la crisis se propaga y se convierte en pandemia. La productividad baja mientras que el pesimismo sube. La competitividad se resiente justo cuando más necesaria es que esté presente en el trabajador.

Los consultores de empresas recomiendan a los que se encuentren en esta situación aprenderse y aplicar el significado de una palabra: resilencia. Significa la habilidad para demostrar fortaleza y flexibilidad ante los problemas. No se trata sólo de una capacidad individual y de las corporaciones para recuperarse cuando no vienen bien dadas. El objetivo es aprender, adaptarse y crecer ante la adversidad.
Ser resilente no es fingir y poner buena cara cuando las circunstancias no son las propicias para desarrollarse profesionalmente. No se trata de pensar que el despido o el cierre de la empresa no son el peor de los males. Hay que positivizar la situación. Significa que hay que recorrerse la calle para atrapar nuevos clientes, abrir nuevos mercados haciendo regates a los problemas. Hay que reflexionar sobre la utilidad del puesto de trabajo y si es necesario reinventarlo.
Por: luismipalacios
Etiquetas: crisis, desmpleo, optimismo, optimista, sufrir
Categorías: Efectos de la crisis, General
También te puede interesar...
Posts relacionados
- Los electrodomésticos sufren la crisis
- La crisis afecta menos a las mujeres trabajadoras
- 40.000 autónomos menos cada mes
- Griegos y españoles: los que menos consumirán en Navidad
- España cada vez menos competitiva
- Negocios que florecen con la crisis
- Crisis hasta en el cielo: la naturaleza se queja
- ¿Que es I+D+i?
- Los jefes aprietan más por la crisis

